jueves, 23 de abril de 2015

La culpa es de uno cuando no enamora.

A veces me pregunto cómo es posible que el mundo siga cuando te tengo a apenas centímetros de mí. Como es posible que el mundo no se dé cuenta de que cuando me encuentro con tus pupilas entre infinitas miradas, un nuevo Big Bang estalla y se crea un pequeño mundo nuevo, un mundo nuestro, en el que la felicidad también nos acompaña. Como es posible que tú tampoco te des cuenta de esto. Que para ti tenerme a escasos centímetros es como si ni siquiera estuviera delante de ti. Y eso me ahoga el corazón, porque hace algún tiempo que te lo di y tú no sabes que está a tu cargo.

También me pregunto cómo es posible que a estas alturas me digan que tienes una pequeña mancha en tu ojo izquierdo, cuando yo lo sé desde el primer momento en que te vi. No entiendo cómo es posible que aún no sepan cuando tienes un día malo y que te lo hagan pasar peor, no llego a comprender como al mundo no le entran ganas de hacerse más bonito para hacerte feliz. No puedo comprender como la gente no se da cuenta de todo lo que eres y todo lo que abarcas cuando te abrazan. No puedo comprender como el interior de las personas que están entre tus brazos esté vacío. ¿Sabes por qué? Porque ya no recuerdo sin ti en mi, ya no me acuerdo de cómo era cuando tú eras cualquiera, porque creo que tú nunca fuiste cualquiera. Porque tú siempre has abarcado todo en cuando me rodea, convirtiéndome en una drogadicta a todo lo que lleve tu nombre y apellidos.

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