miércoles, 15 de abril de 2015

Que mates por ella, que muera por ti.

Espero que ella te de lo buenos días con una lluvia de besos, que retrase el despertador para quedarse acurrucada en tu hombro y que te preparé el café del desayuno. Que se siente enfrente tuya, que te observe mientras te bebes el café y que te imite. Espero que te acompañe a la ducha por la mañana y te bese bajo el agua. Que te coja por la espalda mientras te afeitas y que sonría al espejo recordándote que eres lo más bonito de su vida. Espero que salga contigo de la puerta de casa y que te coma a besos nada más entrar en el ascensor. Que se siente en el asiento del copiloto de tu coche para agarrarte la mano mientras conduces, que te cante todas las canciones que suenan en la radio y que sople a los semáforos para que cambien de color, y así hacerte reír. Espero que antes de bajar del coche te desee un buen día y que te bese como si fuera la primera vez. Espero que a la hora de comer te diga que su plato de macarrones estaba muy bueno, pero que están más ricos tus labios. Espero que cuando llegue a casa y te vea, te pregunte que tal te ha ido el día. Que te observe embobada y que sea feliz escuchando como te ha ido en el trabajo. Que se siente a cenar contigo y que ponga su mano en tu muslo sin darse cuenta, porque necesita estar en contacto contigo. Espero que se siente a tu lado en la cama y se apoye en tu pecho para leer su libro favorito. Que lo cierre, lo deje en la mesita de noche y comience a recorrer cada rincón de tu cuerpo con sus labios. Espero que te bese acariciando tu pelo con sus manos. Que se pierda en las curvas de tu sonrisa y que te pierdas por las curvas de sus caderas. Que te quite la ropa cual otoño quita las hojas a los árboles. Espero que se sepa de memoria la cantidad de lunares que tiene tu espalda y que los cuente, cada noche, para asegurarse de que están todos. Espero que te quite el cigarro de la boca, después de haber(te) hecho el amor, y que te diga que si quieres matarte, que lo hagas con sus labios. Y que te muerda. Y que te tenga loco. Y que le tengas loca. Espero que te haga feliz y que te haga soñar despierto. Espero que te quiera, cada día como la primera vez.

Espero que pueda darte todo lo que yo nunca podré. Espero que te quiera tanto como yo. Espero que nunca dejes de ser feliz. Pero si dejas de serlo, llámame. Estaré de vuelta, siempre que me lo pidas. Aunque ni siquiera sea tu postre, ni tu whisky de madrugada. Aunque olvides mi nombre. Si algún día te sientes solo, llámame. Estaré esperándote.

Me perderé contigo por los callejones del carmen y por tu cuello. Te encontraré en mis labios, me encontrarás en tus manos. Te llenare el cuerpo de sonrisas.
Porque solo quiero que la felicidad esté siempre de tu lado; aunque se olvidé de mí, tú la mereces más que nadie en este planeta.

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