martes, 29 de noviembre de 2016

Nuestra propia atmósfera.

Lleva todo el día lloviendo y el frío de la calle me ha calado hasta los huesos, tal y como tú has hecho. Los días de lluvia me gustan por muchas cosas, el olor del ambiente, la luz oscura y por el hecho de que un día de lluvia se convierte en fiel compañero de soledades y a mi últimamente me sobran muchas. Podrías venir y eliminar los vacíos que tengo en mi, sobre todo porque todos ellos se deben a tu ausencia.

Lleva lloviendo todo el día y el cielo oscurece el día, es entonces cuando llegan a mí esas ganas de cogerte del brazo y atraerte hacía mi, como si fuéramos polos opuestos incapaces de hacer frente a su atracción. Que el resultado de nuestra unión se convierta en un paraguas que nos proteja de todo lo que el mundo y la vida quiera echarnos encima. Que podamos ser y seamos todo lo que deseemos.

Lleva lloviendo todo el día y tú llevas en mi mente todo el día. Me pregunto por qué, como siempre, y la respuesta está en tu sonrisa ante el choque inevitable de nuestras pupilas, bajo tu paraguas, en pleno diluvio universal.

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