A media noche se enciende una luz en mi cabeza y apareces, tú y tu sonrisa de otra galaxia. Es bonito, pero lo seria más si no fuera un sueño. Lo realmente bonito y poético de la vida sería abrir los ojos en cualquier momento del día y verte a mi lado, no tener que cerrarlos e imaginarte. Noto que últimamente te estás llevando mis sonrisas y cuando sales por la puerta, un suspiro invade el vacío que dejas y a mi organismo le faltan latidos.
Ahora estoy tumbada en la cama, con miedo a cerrar los ojos y ni siquiera verte así. Ojalá que pudieras entender lo que siento y ojalá yo pudiera explicartelo, pero una vez lo hice, entregue todo por nada y acabé no sé dónde y siendo no sé qué. Supongo que lo haré, que el corazón acabará alzando la voz de mi interior y hará eco en tu vida.
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