lunes, 21 de noviembre de 2016

La respuesta a todo: tú.

Cada vez que recuerdo tu risa a mi corazón le pasa un no sé qué que qué sé yo; entre tanta incertidumbre aparece, como siempre, tu nombre.

- Entre toda la gente del mundo te elegiría a ti. No sé cómo lo has hecho, pero te has convertido en todo lo que una vez pensé que jamás podría volver a encontrar. Has aparecido de repente, como si el destino me hubiera hecho un regalo. Y menudo regalo. Te ha puesto en mi camino, siendo vida y felicidad, así normal que no pueda soportar la simple idea de perderte. Que es un poco irónico porque no te tengo.

- Pero no...- intentas hablar pero no lo permito.

- No sé cómo acabará esto, no tengo ni idea de si acabaré mal o bien, pero me da igual. Yo quiero quererte porque cada vez que sonríes, cada vez que pasas por mi lado o cada vez que escucho tu voz siento que todo, absolutamente todo, tiene sentido. Y, al fin y al cabo, lo que todo el mundo necesita es tener a alguien ahí, alguien que le de sentido a la vida, alguien por quien valga la pena vivir, alguien que se merezca que le des todo. Y creeme que tú lo mereces.

Huyo como siempre, incapaz de escuchar tus palabras por si duelen tanto que soy incapaz de soporarlas.

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