Ahí estas tú,
todo se ha vuelto negro,
no hay razones en mi interior,
soy toda grietas,
pero ahi estás
tú.
Qué decirte,
después de todo
yo que deseaba que me buscaras
me he encontrado.
Y aunque ya no
estás ahí.
mi reconstrucción
es la causa de una sonrisa.
Una que
ya no
lleva tu nombre.
Porque ayer,
hoy,
y probablemente,
mañana,
esa sonrisa,
solo pueda verla
en un espejo.
Por dejar de buscarte,
acabé encontrandome
y hoy sé
que nunca supimos
dónde estabamos.
Y, así,
acabamos perdidos.
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