sábado, 11 de junio de 2016

Mi moneda de doble cara.

Veo dibujado en el cielo un corazón y, de repente, tu nombre en mi cabeza. Llámalo casualidad, llámalo destino, llámalo como quieras, pero llámalo. Porque las cosas son como son y todo cambia de repente, como nosotros. Pasamos de ser todo a ser nada, de ser nada a ser todo, como si fuesemos una montaña rusa. Seguramente lo seamos, si no no sabria explicar la adrenalina de mi cuerpo.

- ¿Sabes? Contigo todo me resulta distinto, mejor.

No respondes, me medio ignoras y sonríes. Sé que pensarás que estoy loca, no lo niego, pero eres tú la causa.

- Eres como una moneda de doble cara.
- ¿Cómo?
- Cuando tienes una moneda de doble cara, tienes que jugarte todo a cara, entonces nada puede  salir mal.
- ¿Y yo soy como una de esas?
- Sí porque contigo nada va mal, me la juego todo a ti y no hay ninguna forma de que algo vaya mal.

Otro silencio, como siempre que alguien dice demasiado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario