lunes, 22 de septiembre de 2014

Porque a ti no se te para el mundo cada vez que te miro a los ojos.

El pasillo olía a café y como casi siempre, me acordé de ti. Y me volví a plantear ciertas cosas. Sobre ti, digo. Sí, me pregunté que como era posible callarse cuando había tanto que decir. Así que decidí intentarlo. Intentar hacer como tú, como que no pasa nada cuando en realidad pasa todo. Pero no sé hacerlo sin romperme. Y sé porque. Porque  a ti no se te para el mundo cada vez que te miro a los ojos.  siempre dices que si tengo algo que decir que te lo diga, entonces luego me he preguntado si es que tú no tienes nada que decirme. Y a lo largo de la tarde, pensando en esto último, he caído en la cuenta de que probablemente no. Por la misma razón que antes. Al fin y al cabo todo es por lo mismo, el verbo querer y poder no es posible cuando se trata de dos personas, que no están de acuerdo. Una tan ‘’te quiero’’ y otra tan ‘’deja de quererme’’.

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