miércoles, 10 de septiembre de 2014

Entonces, el tiempo se congela.

Y ahí estabas, con esa sonrisa que no te la quita nadie. Mirando a todos lados, hasta que has chocado con mi mirada. Algo ha cambiado, no hemos apartado la vista, tus ojos en los míos, los míos en los tuyos. ¿Pero que nos está pasando? ¿Desde cuándo hacemos esto? ''Mírame lo que quieras, pero no me sonrías'', he pensado. Pero lo has hecho, sin quererlo, se te ha levantado la comisura derecha y luego la izquierda. Y seguías mirándome. He tenido que hacerlo, he tenido que apartarte la mirada, debes entenderlo, no puedo estar tanto tiempo sin aliento. Aunque tu también la has apartado, al mismo tiempo que yo. Como si nos hubiésemos dado cuenta de que no estaba bien, pero tampoco mal. No sé, creo que no es malo privarse de los pequeños privilegios de la vida, como andar descalzos, sentir el viento en la cara mientras vas en el coche, mojarse el pelo por la lluvia, los atardeceres, cantar tu canción favorita cuando suena en la radio, un beso de buenos días, un abrazo o mirarte y que se congele el tiempo.


No sé, y si...

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