lunes, 21 de septiembre de 2015

Si me miras verás lo rota que me siento.

¿De verdad esto es lo mejor que puedo hacer? ¿Dejar pasar todo por lo que me como la cabeza? No suena muy convincente, que puedo pasar de todo en cuanto me rodea y dedicarme a... no sé muy bien a qué. Si es que, esto es lo que pasa cuando no tienes ni idea de qué hacer. Que no sabes si haces bien o mal; que si lo que haces es lo que de verdad quieres o no. Y al final acabo como siempre, envuelta en miles de preguntas, envuelta en miles de pensamientos y todo sin una respuesta, sin un por qué. Lo que pasa es que se me van acabando las ganas y me entran ganas de enfadarme con todo y todos los que me recuerdan a ti; y al final acabo envuelta en un montón de mierda, que solo me lleva a sentirte más fuerte. Supongo que una acaba hartándose. Que le den a todo. Que le den a la vida, que me den a mí. La gente jamás entenderá que pueda estar así por ti.
¿A qué me refiero con estar así? No tengo ni idea, no sé cómo me siento. Bueno, en realidad sí que lo sé, solo que no es como quiero sentirme, ni cómo quieres que me sienta. Pero mira, al menos seré sincera conmigo misma. Estoy consumiéndome, de nuevo, por dentro. Ya no quiero evitar hablar de ti, no quiero retener esto que grito en mi interior, ya no quiero mirarte como si no pasara nada. Ya ves, mi récord de no llorar por ti ni siquiera ha llegado a dos semanas. No puedo evitarlo, por cada palabra que escribo cae una y otra, y otra más. Podría hacer como que todo va bien, si realmente lo fuera. Pero por más empeño que le ponga no te vas de mí. Echo de menos escribirte, a ti; no a un estúpido blog. Echo de menos no coger una hoja, un boli y empezar a escribirte, volver a dejarme llevar por lo que llevo dentro. Contarte que los días sin ti se me están haciendo largos e insípidos. No sé, hacer como antes. Soltarte un rollo sobre lo mucho que te quería y lo poco que me importaba el resto del mundo cuando te tenía delante. Sí, no sé, decirte que me estas jodiendo y que te odio por esto, pero perdonarte a la mínima sonrisa. Porque cuando te escribía esas cartas y te las daba, no hacía nada más que vaciarme de ti y respirar. Aunque no tardara en llenarme de ti, pero ayudaba. Supongo que para todo el mundo, lo que estoy haciendo es lo mejor que puedo hacer. Ser fuerte, pasar página y guardarme todo. Y estoy segura de que es lo mejor, pero me estoy destrozando por dentro. Y aquel vacío no puedo volver a sentirlo, porque no creo que pueda resistirlo. Que te echo de menos. Que te quiero. Que no quiero seguir insistiendo, porque no llego a ningún sitio, más que a la basura recordándote todo lo que sabes de sobra. Pero me estoy apagando. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario