Ya sé que no. Antes solo lo suponía. Me he quedado aquí, en
el no morir si estoy sin ti, pero matar por estar contigo. Si ya estaba claro,
te lo dije muchas veces. Así que, ¿Qué hacemos? Porque yo podría seguir mintiéndome,
al fin y al cabo, no se me da muy mal y puedo sobrevivir. Pero no me basta con
eso, porque sobre vivir solo sé que hacerlo contigo sienta de puta madre. Bueno
eso y que es mejor ser tú y vivir la realidad que te rodea. Así que ya va siendo hora de aceptar que te quiero
tanto o incluso más que la última vez que te lo dije. Que he vuelto a cerrar
las puertas, porque tú no te vas y no quiero que entre cualquiera. Que no
quiero dejarme llevar por unos labios que no me digan ni la mitad de lo que me
dicen tus ojos y que, además, acaben recordándome que por muchos que bese
ningunos serán los tuyos. Que no, que no quiero verme en otras pupilas, ni temblar
en otros brazos. Que eres tú y por mucho que quiera que no sea así, eso nunca
va a cambiar. Siempre. Siempre, vas a ser tú. Por eso va siendo hora de aceptar
que aunque las cosas no cambien, huir de ti podrá borrarte de mi mente un
tiempo, pero tú siempre vas a estar en mí.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Que ni el tiempo lo cura todo, ni un clavo saca a otro clavo.
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