martes, 1 de septiembre de 2015

Nunca digas nunca porque siempre se arrepiente.

Nunca te diré que intenté verte en otras pupilas. Nunca te diré que te busque en otros labios. Ni que te intenté copiar en otra sonrisa. Nunca te diré que intenté utilizar el enfado para olvidarte y que lo único que hice fue quererte más. Nunca te diré que lloraba todas las noches, incluso cuando decía que no dolía. Nunca te diré que me creí mis propias mentiras para poder vivir la realidad. Nunca te diré que se me aceleraba el corazón cuando alguien decía tu nombre, porque allá donde iba alguien se llamaba como tú. Nunca te diré que las noches se me hacían eternas. Que si no dormía, te pensaba. Que si dormía, te soñaba. Nunca te diré que demasiadas veces fueron las que dude en si marcar tu número de teléfono. Nunca te diré que la playa me hablaba de ti. Nunca te diré que leí y releí miles de veces nuestras conversaciones para poder acabar de entender las cosas. Nunca te diré que intenté alejarme de todo lo que me unía a ti. Nunca te diré que deje de escuchar música porque no había ni una maldita canción que no me hiciera pensarte. Nunca te diré que volví a odiarme a mí misma por llorarte, por no poder tenerte, porque no quieres tenerme. Nunca te diré que todos esos días en los que no te pensé –porque hubo días en los que no lo hice –no sirvieron de nada. Nunca te diré que todos mis planes de futuro lo he hecho lejos de aquí, de lo que en algún momento compartimos, de los sitios que pisamos juntos, de la ciudad que compartimos. Nunca te diré que muchas veces pensé que las cosas no las habías hecho bien. Que muchas veces me pregunte que por qué no te habías alejado de mí. Por qué no habrías cortado por lo sano desde el primer momento. Pero eso solo lo hice cuando quise enfadarme contigo. Nunca te diré que siempre he sabido los días que faltaban para volver a vernos. Nunca te diré que quise dejar de escribirte, pero que no pude. Nunca te diré que quise borrarme de tu vida. Nunca te diré que sigo queriéndote. Porque es innecesario, como yo. Nunca te diré que te echo de menos, aunque se me encoja el pecho cuando los días pasan sin que tú pases. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario