viernes, 29 de mayo de 2015

Me tendré que convencer, Cúpido a veces se equivoca.

Hace tiempo que no te escribo y no porque no te sienta. Justo por el contrario, porque te siento muchísimo. No sé decirte adiós, no voy a hacerlo. Cada vez que cierro los ojos me viene tu sonrisa a la cabeza. Joder, que tu sueño inalcanzable aparezca en tus sueños reales duele. Si es que parece que la vida no me quiera. Seguro que me quieres tú más que ella.
 Verás, quiero decirte algo, algo que nunca te he dicho: Gracias por existir. A veces pienso en cómo sería la vida sin ti y la vida desaparece. He estado pensando en cómo quiero que me recuerdes, por eso he vuelto a sonreír. He vuelto a sonreír porque quiero que te des cuenta de que me haces feliz. También quiero que sepas que siempre hay algo que hace que vuelva a ti, no sé si a ti te pasa igual. Ojalá que sí, pero sé que no. El caso es que me siento en el ordenador creyéndome que ya he dejado de quererte, suena una canción y vuelves a mí. Como la marea. Vuelves, porque te dejo volver, porque no quiero que te vayas. Me da igual que todo esto pueda acabar en un desastre, yo contigo lo que con nadie. Quiero cogerte de la mano. Quiero besarte y darle un sentido a la vida. Quiero que uno más uno de uno, que el resto sea cero. Quiero hacerte sentir la forma en la que te quiero. Quiero que comprendas que si tengo que morir un día, por lo menos, en ese momento en el que pasa tu vida por delante, pueda decir que fui feliz contigo.

Por un día.
Por un instante.

Para toda la vida.

Para toda la muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario