martes, 20 de diciembre de 2016

Madrid tiene mis lágrimas.

Hasta Madrid ha amanecido gris, acompañando a mis grietas y siendo con ellas cicatrices del ayer, que duelen hoy y quién sabe si sanarán mañana. Ya sabes que te quiero y que para mi querer es mucho más que un verbo, porque es o todo o nada, pero no podemos ser a medias y debes entenderlo. Me estás doliendo y no sé cómo seguir esforzándome para que no broten de mis ojos las lágrimas que te pertenecen, porque de la misma forma en la que no quería quererte, tampoco quiero romperme. Un poco tarde supongo. Este vacío de mi interior no debe ser buena señal, ¿no crees?

Estaba claro que iba a ser catastrófico, alguien tenia que ser herido y puestos a que se rompa tu sonrisa, rompo la mía. El caso es que a la hora de querer no importa el quién sino el cómo. Si te quiero y te lo digo es porque guardarlo sería añadirle pólvora a esta bomba que esta a punto de explotar, el estallido sería tan brutal que ni siquiera tú podrías soportarlo y eso que tienes el corazón casi tan frío como me dejaste a mí. No sé cómo te dignas a mirarme a la cara. "Mejor no", ¿El qué? ¿Mejor yo no? ¿Mejor tú no? ¿Mejor ahora no?

Encima vienes, te sientas enfrente y sigues haciendo como si nada. Me revientas, me dueles, me arañas el corazón y tú sonríes. Sonríes y yo no puedo hacer lo mismo, no puedo mirarte a los ojos y hacer como si no se me parara el corazón cada vez que nuestras pupilas se chocan. Pero a ti no te importa y yo no sé cómo mirarte sin sentirme completamente vacía.

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