Si no me lo dices voy a tener que imaginarlo y en estas cosas hay que pensar cuanto menos mejor, porque no manda la cabeza sino el corazón. Así que por favor, haz un esfuerzo y traduce tus gestos a palabras, tradúceme el amor y cuéntamelo, despcacito y lento. Pónmelo fácil, que ya es suficiente con lo que la vida nos da, como para dificultar aún más nuestro camino.
Dime qué hay detrás de tus ojos cuando, de repente y mágicamente, coincidimos en medio de un montón de gente y solo miran a los míos. Dime qué hay tras tus pupilas, cuando nos enfocamos por segundos y todo lo que nos rodea desaparece, como si solo existieramos tú y yo. Dime qué pasa luego, cuando me puede la presión en el pecho, te aparto la mirada rápidamente y muerdo mi labio con ganas de morder el tuyo.
Cuéntame qué dice tu sonrisa de despedida, esa que me dedicas cada vez que te decides a salir por la puerta y te miro como intentando decirte que no te vayas, que te quedes un poco más, que te necesito cerca para ser y no solo estar.
Háblame de lo que se esconde bajo tu piel y déjame conocerte, déjame recorrer cada capa de tu cuerpo, hasta llegar a tus huesos y calarme en ellos, tal y como tú has hecho conmigo. Déjame quererte, ya que tú no vas a hacerlo, ya que tú no puedes hacerlo. Quiero descubrir la vida contigo, aunque tú ya la conozcas, quiero que me la enseñes y que estés presente en todas mi primeras veces.
Así que, por favor, no vengas y me hables de imposibles, no quiero escuchar ningún monólogo que hable sobre la vida y sobre los amores no correspondidos, no quiero que nadie me diga qué he de superar y cómo he de hacerlo. No busco comprensión, tampoco quiero que nadie sienta pena, ni que nadie me diga que he de olvidarte. Si vienes, si quieres hablarme, cuéntame cómo vamos a quitarle ese prefijo a la palabra imposible.
Sí, ahora vas a tener que imaginarlo tú, imaginarnos. Nosotros de la mano silenciando a todos aquellos que no entiendes sobre esto. Imagina lo que podríamos ser, si no fuéramos tan cobardes, si pudiéramos mirarnos a los ojos y decirnos las cosas tal y como son. Pero no es tan sencillo mirar a unos ojos y decir esas dos malditas palabras de siempre. Mirarnos y decirnos un simple te quiero.
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