miércoles, 16 de marzo de 2016

Vete.

Siempre me has dejado sin palabras, el problema es que ahora me las has robado. Tengo muchas cosas que decir, pero tú te has llevado las palabras de mi vida y no puedo formar una oración correcta capaz de hacerte volver. Seamos realistas, con todas las palabras del mundo podría hacer que volvieras, porque con ellas no fui capaz de hacer que te quedaras, justo lo contrario, te fuiste, huiste.

Te asustaste cuando te dije que vivimos en una ciudad con más de setecientos mil habitantes, en un país con más de cuarenta y seis millones de habitantes, en un planeta con más de siete mil millones de habitantes y de todas esas personas yo me quedo contigo. No sirvió cuando te dije que no había ninguna otra forma de seguir si tú no estabas. Porque siempre fuiste tú y eso nada podrá cambiarlo, porque siempre lo serás y tú siempre has odiado que te lo dijera. No soportabas que te dijera que te quería porque no había forma de no hacerlo, porque solo así encontraba un sentido a esta vida.

Por eso te has ido robándome las palabras, para quedarte con las cuatro ultimas que te dije, que podría haber sido algo como siempre voy a quererte o te echo de menos, pero no. Mis últimas cuatro palabras, cerraron la puerta:


Vete a la mierda.

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