Siempre me has dejado sin palabras, el problema es que ahora
me las has robado. Tengo muchas cosas que decir, pero tú te has llevado las
palabras de mi vida y no puedo formar una oración correcta capaz de hacerte
volver. Seamos realistas, con todas las palabras del mundo podría hacer que
volvieras, porque con ellas no fui capaz de hacer que te quedaras, justo lo
contrario, te fuiste, huiste.
Te asustaste cuando te dije que vivimos en una ciudad con
más de setecientos mil habitantes, en un país con más de cuarenta y seis
millones de habitantes, en un planeta con más de siete mil millones de
habitantes y de todas esas personas yo me quedo contigo. No sirvió cuando te
dije que no había ninguna otra forma de seguir si tú no estabas. Porque siempre
fuiste tú y eso nada podrá cambiarlo, porque siempre lo serás y tú siempre has
odiado que te lo dijera. No soportabas que te dijera que te quería porque no había
forma de no hacerlo, porque solo así encontraba un sentido a esta vida.
Por eso te has ido robándome las palabras, para quedarte con
las cuatro ultimas que te dije, que podría haber sido algo como siempre voy a
quererte o te echo de menos, pero no. Mis últimas cuatro palabras, cerraron la
puerta:
Vete a la mierda.
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