Me encantaría acariciar tu piel, milímetro a milímetro,
provocar un escalofrió en ti y decirte que te quiero. Pero no. Creo que ya es
hora de dejar de imaginar, ¿no? No quiero seguir mintiéndome. Si no me quieres
hoy, tampoco lo harás mañana. Y lo entiendo, de verdad. Es imposible que
alguien como tú, quiera a alguien como yo. Es cierto que ni siquiera sé tú tipo
de chica, si te gustan con el pelo largo o con el pelo corto, altas o bajitas.
Pero poco importa, porque tú ya tienes a tu chica, la que quizás si serlo, se
ha convertido en tu prototipo. Pero ten entiendo, hay días que soy
insoportable, que lo fastidio todo, que me enfado enseguida, pero hay días en
los que soy para ti, toda, te miro y respiro lento, y sigo mirándote como
intentando decirte que aquí estoy. Pero no, no estoy. Tú no tienes ojos para
mí, ¿Acaso me equivoco? No puedes. No quieres. No debes. Todo no. Aceptar un no
es duro, pero aceptar tres es mucho más. Soltar el aire no sirve, porque no
borro tus palabras de mi pensamiento. ‘’Te tienes que aguantar. ’’ ¿Y qué pasa
si no puedo? ¿Qué pasa si ya no puedo? Escúchame, por favor. Te necesito. No
puedo dejarte ir, porque no me lo perdonaría nunca. Nunca. No puedo más. Me
duele, ahí en la parte izquierda de mi pecho. Duele.
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