jueves, 13 de noviembre de 2014

Look at the stars, look how they shine for you.

Entonces tú sonríes y el cielo se vuelve de ese color de los atardeceres, así como un color infinito. Y el mundo es mucho más bonito, porque se para y lo puedo mirar tranquilamente, como te miro a ti. Cuando perfilo tus labios con mis ojos y pienso en besarlos milímetro a milímetro. Como cuando rozo tus manos y me parece haber tocado el cielo. Como cuando escucho tu voz y me quedo sorda ante todas las demás, porque la tuya es la que quiero escuchar durante el resto de mis días. Porque a día de hoy, sigo sintiendo aquello que un día te dije. Porque te quiero y  creo que no he hecho ni jamás hare algo tan real como esto. Porque te siento, ahí, en lo profundo de mi pecho, en cada latido que da mi corazón, en cada pestañeo, en cada sonrisa, te siento, ahí dentro de mí. Y lo peor de todo es que me gusta, me gusta sentirte en mí, sentir tu risa tras de mí, sentir tu mano en la mía, tu mirada en mis ojos. Me gusta porque sí, porque te quiero. Porque cuando miro las estrellas y veo como brillan, pienso en ti y en tu sonrisa, capaces de alumbrar el mundo entero. Y creo que eso no puede ser tan malo.

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