Me voy a ir. Y no es un aviso, sino una afirmación. Me voy.
No quiero despedidas, ni abrazos que me hagan el lío. Me voy, porque es lo que
tú quieres o al menos yo siento que quieres. Me voy, está decidido. Ya no pinto
nada aquí, nada. Seguir aquí es matarme continuamente. Me quiero ir y me voy a
ir. Porque si me quedo y veo como no me ves… Me voy, no hay más. Y no es ni por
ti, ni por tu culpa, es simplemente por mí, porque no puedo matarme sabiendo
que así, también te matas tú. Así que, me voy. Aunque no vaya a arreglar nada.
Porque estar lejos de ti no va a hacer que me olvide, al contrario, te echaré
de menos, mucho. Te lloraré y sentiré que sin ti me falta el aire. Pero no voy
a ser egoísta y quedarme, prefiero irme, apartarme, dejarte ser. Me voy a ir,
aunque eso no cambie nada, no espero que lo entiendas, ni que lo aceptes. Solo
espero. Como espero ahora, como llevo esperando desde hace tiempo. Porque me he
dado cuenta de que al fin y al cabo, es lo único que se hacer. Así que me voy,
aunque siga esperándote, aunque siga pensándote, me voy.
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