Perdóname. No sé lo que estoy haciendo. Comportarme como
jamás hubiera querido contigo, como si no me importaras. Auto protegiéndome de
tus sonrisas. No sé a qué juego. Supongo
que es porque no quiero perderte y a veces parece que la única forma de tenerte
cerca, es distanciándome. Perdóname. Ya no más. Lo prometo. Solo sonrisas, solo
miradas que dicen más que cualquier palabra. Voy a dejar de dolerme, voy a
curarme. Voy a curarme de mí, que soy una herida profunda, de las que necesitan
puntos y rehabilitación. Voy a volver. Pero vuelve tú también, por favor. Que
las cosas se ven más fáciles desde tu hombro y con tus brazos rodeándome. Vamos
a volver, que cuando me coges la mano me calmas más que cualquier cosa. Vamos a
volver, que tenemos abrazos pendientes. Vamos a volver, por todas aquellas
veces en las que soñamos con ser, por todas las veces en las que fuimos. Vamos
a volver, por las miradas a distancia y por las que se separan por centímetros.
Vamos a volver, por todas aquellas veces que dijimos que nada iba a cambiar. Te
prometo que vuelvo. Promételo tú también.
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