Recuerdo haber tocado el cielo y haber ardido en el
infierno. Recuerdo que te tenía enfrente, mirándome a los ojos y que te dije
‘’te quiero’’. Recuerdo que a ti también se te paró el corazón. Porque a todo
el mundo le pasa, somos demasiado cobardes como para respirar después de que
alguien te diga que te quiere. Somos demasiado cobardes para todo lo
importante. Cobardes para amar, cobardes para perdonar, cobardes para ser
sinceros, cobardes para besar, cobardes para hablar, cobardes para sentir,
cobardes para dejar ir, cobardes para olvidar. Y es normal, las cosas
importantes acobardan a todo el mundo. Porque nacemos sabiendo vivir y
enseguida aprendemos las cosas importantes, como querer, hablar, sentir o
caminar. Pero dime si hay alguien que nazca sabiendo como dejar ir, como
olvidar a alguien. A alguien que te enseña lo bueno de la vida. Dime como se
deja ir a la persona que más quieres, como se olvida a quien es la razón de
tus sonrisas.
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