martes, 5 de agosto de 2014

Ojos tan normales como cualquier otros, pero son los ojos donde yo me encuentro.

Sus ojos eran de color tierra, siempre medio cerrados. Ojos oscuros con la lluvia, claros con el sol. Ojos insignificantes para el mundo, ojos con vida para mi. Podrías mirarlos durante toda la eternidad y te seguirían pareciendo unos ojo normales. En cambio yo los mire tan solo un momento y me transmitieron más que cualquier ojo del color del cielo o del mar. Me miró y pude ver esa mirada. Sí, esa mirada que te hace ver que todo vale la pena. Esa mirada de la que no te puedes olvidar, porque siempre esta en el reflejo de tus pupilas. Esa mirada vacía para algunos, llena para otros. Mirada que alivia, mirada que sana, mirada que te da vida.
Además quiero que sepas una cosa, cuando miro la luna, cuando miro las estrellas, cuando miro las nubes, el mar, la arena, cuando miro cualquier cosa insignificante, todo me lleva a ti.

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