lunes, 11 de agosto de 2014

No se acaba el amor sólo con decir adiós, hay que tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido, ni nos borra del mapa.

Lo cierto es que desde que nos dijimos el primer hola, sabíamos que teníamos fecha de caducidad. Y esta fecha se está acercando. Y lo odio. Porque sé que tendré que decirte adiós y que tú me dirás que seguro que volveremos a vernos. Pero y a mi qué. A mí lo que me importa es que no vas a volver a ser mi rutina en mi vida. Que como mucho te veré una tarde al mes, cinco minutos para contarnos como nos va.

Pero por aquel entonces yo ya tendría que haberte olvidado.  Tendría que verte solo como lo que realmente eres. Tendría que dejar de soñarte. Tendría que dejar de sentir. Aunque lo cierto es que, ya tendría que no sentir nada ahora mismo.


Ojala pudieras prometerme que todo seguirá igual. Pero ambos sabemos que no.

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