miércoles, 21 de mayo de 2014

Porque si te pierdo, yo no me encuentro.

No me sale, hacer como que no pasa nada cuando sí que pasa. Cuando no puedo mirarte de otra forma que intentando decir que vuelvas, que te quiero. Hace algún tiempo que me gustaría darte las gracias por las veces que has estado, pero hace algún tiempo que cuando giro la cabeza para agarrarme a algo y no caer, no está tu mano. Puedes pensar que fue por eso por lo que me enamoré, porque intentaste ayudarme, porque estabas para abrazarme y decirme que todo iría bien. Pero eso no es cierto. Yo te mire a los ojos, te mire sin miedo y descubrí que tenías un mundo en ellos. Supe que no solo encajarían bien nuestras manos, sino que tu sonrisa encajaba como ninguna con mi corazón y llenaba ese vacío.  Después descubrí ese hueco perfecto que hay en tu pecho, en el que me apoye una vez que estaba perdida y me ayudaste a encontrarme. Aprendí a sobrevivir cada vez que me sonreías y se me cortaba la respiración.


Aprendí a vivir así, como vivo ahora, queriéndote.

No hay comentarios:

Publicar un comentario