jueves, 1 de septiembre de 2016

Es algo que llevamos dentro.

"Qué caras más tristes", dice la canción. Otra vez tú, siempre tú. Con cada canción, en cada pelicula, en cada sueño, en cada rincón: tú. Y la misma pregunta de siempre, ¿qué nos ha pasado? Porque la sinceridad no lo arruina todo, quizás a veces lo complica, pero tú y yo es lo unico que siempre hemos tenido. Yo te quería, yo te quería hacer, yo te quería hacer feliz. Me cuesta decirlo porque no sé cómo una persona tan rota, como yo lo estaba, podía creerse capaz de hacer feliz a alguien; pero una vez lo creí. Porque, también es cierto, que una vez lo fuimos. ¿Acaso no te gustaba cuando te robaba cualquier cosa y me sonreias sabiendo que había sido yo? ¿No te gustó mi fallido intento de flotar en el agua? ¿me estás diciendo de verdad que no te gustaba verme llorar y ahogarme de la risa? ¿me estás diciendo que no hemos tenido momentos increibles? Si es así, entonces ya me toca aceptar que todo este tiempo atrás ha sido una mentira, que te he tenido enfrente pero no eras más que un fantasma, que has sido mi punto de apoyo cuando no hacia más que caer pero no querías salvarme. Si es así, si todo fue fruto de mi corazón, no quiero verte nunca más. Pero si todo lo que he dicho aquí es la mentira más grande que has oído: llámame, siéntate enfrente de mí y pídeme perdón. Aparquemos a un lado los malos royos, sigamos con nuestras vidas y que cuando nos crucemos no tengamos que evitar nuestras miradas avergonzándonos del daño que, sin querer, nos causamos.

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