viernes, 26 de agosto de 2016

Cambiar es crecer.

Me he estado planteando la posibilidad de que nunca pueda dejar de escribirte, porque si antes te llevaba dentro, ahora el doble. Ahora ya estás enterrado. Además, siempre he escrito sobre todo lo que no tenía; y ahora, como antes, no te tengo. En el fondo, una parte de mi te agradece el daño que me has hecho, porque me ha hecho darme cuenta de que no solo estás tú. Que hay alguien más a quien quiero hacer feliz, alguien que cuando sonrie sé que merece la pena, alguien que sabe sacar lo mejor de mi y lo peor. Antes de ti yo era otra, mi vida era otra; después de ti soy otra, mi vida es otra. Y nunca antes había amado tanto los cambios, me aterraban, porque sabia que cualquiera de ellos iba a sacarte de mi vida; pero ahora mismo, contigo ya fuera, sé que no hay nada mejor que cambiar. Porque cambiar es crecer, explorar, conocer. Cambiar es decidir, es dejar de esperar a que pase algo y hacer que pase algo. Te fuiste y supe que habia estado toda mi vida malgastando mi respiración a tu lado, creyendo que eras tú quien me hacia respirar. Pero qué quieres que te diga, estoy empezando a respirar al lado de alguien que, no es que me de vida, sino que quiere que viva. Y eso es mucho más de lo que alguna vez te pedí.

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