viernes, 30 de septiembre de 2016

Montaña rusa.

A veces crees que estás volviendo y, en realidad, lo que pasa es que siempre has estado ahí. He estado pensando durante tanto tiempo que nos habíamos perdido que ahora que he visto que no, me has descolocado todo. Aunque bueno, aunque nos hubieramos ignorado me habrías descolocado todo. Hay cosas que por mucho que quieras, no pueden cambiar y las ganas de hacerte feliz superan las ganas de estar feliz. Triste pero cierto, como siempre. Por mucho que hayas aparecido y todos mis sentimientos hayan salido a la superficie, como hacía tiempo que no lo hacían, me he dado cuenta de muchas cosas buenas: la primera, que los dos hemos querido seguir adelante y volver a la normalidad, además de que ninguno tiene rencores y, lo mejor de todo, seguimos conociendonos tan bien como siempre. Creo, que en el fondo, ha sido lo que más ha dolido, saber que después de todo sigues siendo tú la persona que mejor me conoce.

Después de esta montaña rusa que ha sufrido mi cuerpo al verte, nos hemos fundido en un abrazo. Podría decirte que he tenido ganas de quedarme ahí, decirte que, como siempre, el corazón iba a estallarme. Pero no es cierto. Lo necesitaba, no ha sido hasta que ha ocurrido que me he dado cuenta, pero no porque te echara de menos, sino porque necesitaba sentir a alguien a mi lado, notarlo y transmitirnos fuerza y ganas, qué al fin y al cabo es lo que todo el mundo necesita. Lo que tú también necesitabas.

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