Nunca aprendo la lección completa, por eso hoy sigo echandote de menos. Lo veía venir, es lógico porque nunca se fue del todo, pero no lo quiero. No quiero quererte, no quiero estar enamorada de ti, no quiero echarte de menos, no quiero no poder tenerte. Eres lo más bonito que tiene el mundo y no puedo cambiar eso. Cuando te tengo enfrente, cuando escucho tu nombre, cuando estás en línea, tendrías que estar escuchando mi corazón y las anomalías de su ritmo cardíaco.
No tengo ni idea de cómo después de tanto tiempo sigo queriendo hacerte feliz, sabiendo que no puedo. Pero bueno, eso es algo que nunca me voy a perdonar. Quiero salir de esto, de ti; pero no puedo. Me he acostumbrado a que seas tú quien ocupa mi mente. Sé que es mi culpa, porque yo permití que me eclipsaras tan solo con decir mi nombre. Pero, es que, no tienes ni idea de lo bonito que suena con tu voz, de lo bonito que es todo cuando lleva algo tuyo. Es tu forma de hacer todo, lo que me mantiene viva y me mata a la vez. Tu forma de perdonarme y no volver a mirarme como lo hacias antes.
No estoy donde siempre,
pero si quieres volver,
volveré contigo.
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