martes, 26 de abril de 2016
Y de repente desperté.
Anoche te vi, parecías tan real. Estábamos los dos solos y me preguntaste si tenia algo que decirte. Yo me ponía a llorar y te miraba fijamente a los ojos. Volver a tenerte enfrente me hizo ser consciente de que lo echaba de menos. Ninguno apartó la mirada y yo no supe hacer otra cosa que agarrarte la cara y abalanzarme sobre ti, sobre tus labios. Tú seguías ahí. No decías que no, pero tampoco decías que sí (como siempre). Y volvía a besarte, deseando poder sentir ese beso, sentirlo en la vida real, no en un maldito sueño. Quería quedarme sin aliento, ahogarme y morir en tus labios. Creo que lo conseguí, porque de repente desperté con la respiración agitada, como si algo hubiera pasado. Y sí que había pasado, habías pasado tú, como siempre.
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