Hoy es el día internacional del beso, por eso me he puesto a pensar en la cantidad de besos que he dado en mi vida. Besos sin sentido, porque no sentía ganas por hacerlo. Me refiero a ese tipo de besos que das por "obligación", esos que te dices a ti misma ¿por qué no? y cuando acabas de darlos te recuerdas el porqué. Porque no eres tú. Y contigo he sentido mucho más sin rozarte los labios que con cualquier otro. Porque cuando rozo has pasado por mi lado se me han cerrado los ojos, de la misma forma en la que lo hacen cuando besamos, como intentando que el diablo no nos pille despiertos por si nos asustamos más de la cuenta. Pero yo ni cerrando lo ojos, a mí me pilla siempre. Supongo que son las consecuencias de vivir sintiendo, que a veces por sentir más de la cuenta, duele el doble. De todas formas, aunque siga in saber sobre qué escribir si no escribo sobre ti, todo esto ya no. Hoy es el día internacional del beso y no quiero besarte. La verdad, es que ahora mismo no quiero nada que esté relacionado contigo, ¿para qué? Si en el fondo ni siquiera nos necesitamos. Tú cabeza no me piensa cada noche planeando cómo hacer que todo vuelva a ser como antes. La mía ya solo acepta lo que tenga que ser, lo que quieras que sea. Al final, de tanto suponer, he acabado sabiendo que hay cosas que o las dejas estar o explotan, y nosotros que somos dos bombas con mucha pólvora y poca mecha, lo hemos dejado a tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario