Me han entrado unas ganas locas de hablarte, pero he preferido escribirte. Todo es tan diferente, ¿no te parece triste? Yo te juro que cualquier día de lluvia o cualquier canción de Damien Rice me hace sonreír más que esta maldita situación. Lo peor de todo, es que, cono siempre, no sé sabe hasta cuándo. Si te paras a pensarlo, tiene su lado irónico. Yo que jamás quise que salieras de mi vida, he acabado echándote a patadas. Así que imagina cómo me has dejado para que ahora todo lo que alguna vez tuvimos se haya quedado en cenizas. Imagina lo rota y destrozada que me dejaste, dándole la vuelta a la palabra amor, dejándome en otra ruina.
No sé qué es exactamente lo que nos ha pasado, pero es terrible y horroroso. De hecho, me hace hasta temblar por miedo a que pueda seguir haciendome daño. Esto no puede quedarse así, aunque bueno, si esto es lo que quieres tampoco voy a impedirlo. Lo que sé a ciencia cierta es que a partir de aquí hay dos opciones, que todo esto se reduzca a algo increíblemente bonito o algo increíblemente feo. Entiende, también, que me asuste no saber por dónde van a salir los tiros. Ya sabes que soy la persona menos paciente de este mundo, pero he aprendido a utilizar el silencio como respuesta, así que todo lo que pueda pasar depende de ti. No tengas prisa en actuar, total sé que si has de ser tú quien mueva ficha, puedo estar esperándote toda mi vida.
Es tan triste,
que la tristeza ha empezado a llorar,
Por ti.
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