viernes, 1 de enero de 2016

Los monstruos de tu risa.

Solo recuerdo que todo estaba blanco, que había una voz que no dejaba de hablarme. Tenía miedo y curiosidad. Me sentía sola e inútil. Pero esa voz no dejaba de hablarme.

- A veces las cosas no salen como lo planeamos. Se tuercen, se rompen, se esfuman. Y nos van     robando un trozo de nuestra vida, hasta dejarnos vacíos.
- ¿Quién eres? ¿Qué quieres?- Grité asustada.
- No me temas, nunca me has visto, nunca lo harás; pero siempre me llevas contigo.
- Vete.
- No, no me voy a ir. Quieres que me vaya porque quieres salir corriendo de todo lo que te duele y no puedes hacerlo.
- ¿Qué quieres de mí?
- Nada.
- ¿Entonces?

- No te escondas. No seas ignorante. Tienes que ir de frente, romper todo lo que te duele, destrozarlo, eliminarlo. Pero no huyas de ello, no le des la victoria al miedo. Tú sabes muy bien de lo que te hablo, por eso me temes. Pero tienes que abrir los ojos y mirarme, entonces entenderás porque sé lo que tienes dentro de tu cabeza.

De repente ese blanco se convirtió en un espejo, era mi reflejo. Era yo. Entonces desperté. No sé si fue de verdad un sueño o si me lo estaba diciendo a mí misma de verdad. Solo sé que desde entonces entiendo por qué no debo marcharme. Aunque a veces lo vea necesario, no acabaría con nada y los monstruos de debajo de la sonrisa me perseguirían durante el resto de mi vida. 

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