Y entonces no pude evitarlo. Me rompí. Esas paredes que sostenían
mis lágrimas cayeron. Y con ellas caí yo. Le mire, le mire a los ojos un buen
rato. Solo le pedía que me rescatara, que estaba cayendo a un pozo muy
profundo. Pero no vino. No me rescató. Ya no me miraba. Era como si sus ojos me
traspasaran. Y entonces entendí que yo para el ya no era. Y desde entonces no
he vuelto. Le sigo esperando aquí en este pozo sin luz. Le sigo esperando. Sé que
vendrá. No me importa esperar, ya no me puedo romper más. Me ha derribado. Y
bueno, poco a poco; recuerdo a recuerdo. No miento si digo que estoy empezando a
enamorarme como nunca antes. No miento. Tengo miedo. No miedo a una respuesta,
es miedo a que esto crece y conforme crece nuestra relación mengua.
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