Y no, no hay razones. Es cierto que las cosas se están convirtiendo un poco en lagrimas. Algún día… algún día volveré a hablar contigo. Volveré a decirte que te sigo esperando. Que el único invierno frío es el de tu ausencia. Volveré a decirte lo que mi corazón quiere, volveré a pedirte que te quedes, que no te vayas de aquí, que nadie iguala esa sensación que tengo cuando estoy contigo. Que nadie es capaz de quemarme por dentro, nadie es capaz de hacer aparecer, por arte de magia, las mariposas en mi estomago y bueno, que nadie tiene tu sonrisa. Ya no me han vuelto a dar un abrazo sin pedirlo, no me han abrazado para hacerme creer que todo iba a ir bien. Y si lo han hecho, yo no lo he sentido así. Pues el único capaz de hacerme creer que todo ira bien eres tu. Y de tantas preguntas que te he hecho, nunca te he preguntado si realmente me quieres, si te quedarías pasara lo que pasara; sin excusas, sin un ”me están llamando” o un ”tengo prisa”, es simple, quédate.
Irónico ¿no? ¿Como puedo pensar que me quieres? ¿Como? Ni yo misma lo se. Pero necesito ese pequeño trocito de esperanza. Ese pequeño trocito que me haga creer que es posible, que me de ilusión, que me haga creer que, a lo mejor, quien sabe, un día vienes con esa sonrisa y me dices que me quieres. ¿Quien sabe? Bueno, yo lo se. Se que no vendrás, ni ahora ni dentro de cuatro años, cuando todo podría ser mas fácil, sobre todo porque se habrá acabado todo. No vendrás, no estarás; seguirás con tus excusas. Seguirás confundiéndome en cada sonrisa. Seguirás así de precioso, así de adorable, así de perfecto. Seguirás, al fin y al cabo. Y yo también, seguiré.
Quedan 27 días para que este año acabe. Y que pena. Porque este año ha estado lleno de cosas preciosas y otras en cambio, horribles. Pero si algo he aprendido este año, es que hay personas que tienen ese don de hacer preciosas las cosas. Ese don de hacerte sonreír pase lo que pase. Y tu sin duda alguna, eres una de esas personas. Quedan 27 días para decir adiós a un año lleno despedidas, de adioses que no volverán a ser holas; de reencuentros; de te quieros; de lagrimas; de sonrisas; de amistad; de sueños. Y si no fuera por ti este año habría sido una autentica basura.
Y con todo esto, lo único que quiero, es... Que te quedes. Para siempre, aunque esto termine algún día, que sigas ahí. Quédate, por favor; no quiero perderme ni un solo atardecer sin ti. No quiero, no quiero que no te quedes.
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