Después de un año vuelvo a escribir en este blog que ya es más tuyo que mío. Han pasado muchas cosas, ahora ya no hablamos y todavía no sé si es mejor así o no. Llevo mucho tiempo pensando en qué será lo mejor y todavía no lo sé. Puede que sea porque no quiero la respuesta, porque la sé y porque todavía no sé si estoy preparada para perderte.
He vivido un año de superficialidad total y me está costando soltar todo lo que llevo dentro. De momento solo puedo decirte que lo siento por haberte querido tan mal, porque te he querido mucho pero de la peor forma posible.
Fuiste y siempre serás de lo mejor que me ha pasado en la vida, no sé si soportaría dejar de tenerte, seguramente sí pero yo no sería la misma.
¿Sabes? Siempre creí en nosotros, en que había algo especial entre tú y yo. Creí en nosotros como pareja; luego creí como dos personas que se quieren y no pueden; también como dos personas, una que quiere y otra que no. Y ahora, ahora ya no sé en qué ni cómo creer en nosotros, es que tampoco sé si hay un nosotros y aunque intente negarlo, esto me está matando.
Te echo de menos, echo de menos los momentos que pasamos y echo de menos la forma en la que me sentía a tu lado.
Los dos sabemos que hay cosas que nunca cambiarán.
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