Puedo volver a engañar a todos, puedo volver a engañarme. Decir que ya no te quiero, que no me importa en qué momentos tu corazón late más fuerte, que no quiero saber que ronda por tu mente cuando estás a mi lado, que no me importa que nunca pueda pasar nada entre nosotros, que me da igual que no me quieras, que me da igual que no quieras aceptar que sigo queriendóte. Pero, sinceramente, ¿de qué serviría? Estoy cansada de esto, de no poder sentir libremente bien sea porque me dolerá a mí o porque te doleré a ti. No quiero esconderlo y menos cuando todo era mejor antes, cuando te miraba en medio del pasillo lleno de gente y no me hacía falta articular ninguna palabra para decirte que te quería y, al segundo, sonreías. Sonreías y todo estaba bien. Contigo todo estaba bien. Cómo lo echo de menos, tenerte a mí lado y no sentirme vacía, no sentir que nada vale la pena.
Cómo te echo de menos, grandullón.
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