domingo, 25 de marzo de 2018

Sonrisa quebrada.

Si pudiera coser tus heridas y recoger la sangre derramada gota a gota, para así curarte por siempre, lo haría. No hay dolor que más me rompa que aquel que desprende tu mirada, esa que tan bien conozco. Puedes engañar con tu sonrisa al resto, pero a mí no.

Nunca antes te había vista así de frágil, podía escuchar gritos de auxilio que salían de tu pecho y no sabía cómo decirte que los sacaras. Te abracé y creo que lo entendiste, te abracé con fuerza porque quería reconstruirte y que ninguna de tus piezas se rompiera. Pero sé que yo no tengo ese poder y que eso pasará.

Sé que te romperás y creerás estar solo, pero créeme que no lo estás. A lo mejor no lo sientes pero te abrazo siempre en la distancia y te abrazaré siempre no importa cuándo ni dónde.

Un pez nunca nada solo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario