Supongo que creerás que como los círculos ni empiezan ni terminan, yo sigo hipnotizada por tu risa. Te equivocas, te estás equivocando tanto con todo esto, que estoy empezando a sentir indiferencia hacia ti. Quería escribir sin dirigirme a ti, escribir sobre ese dolor que piensas que es interminable, pero que un día de repente ves que hay alguien en tu vida dispuesto a ponerle fin al dolor, y ese alguien eres tú misma un martes cualquiera siendo consciente de que si alguien puede cambiar algo eres tú. Poniéndole ganas y queriéndote de verdad, acabas matando al dolor.
El caso es que acabo de decidir que voy a escribirte con la tonta esperanza de que acabes aquí, leyendo estas lineas, por si por una de aquellas resulta que no me odias tanto y aun quieres saber donde acaban todas esas palabras bonitas que en algún momento te dediqué. Así que necesito que leas atentamente:
Estás equivocado. Crees que solo quiero decirte que te echo de menos y te necesito en mi vida, pero no. Eso no es cierto: no te quiero y no te necesito en mi vida.
No sé muy bien cómo hemos acabado en esta situación, no sé quien decidió irse, de hecho, empiezo a plantearme que lo hicimos a la vez. Pero poco importa el cómo. Estamos donde nunca quise que estuviésemos y hasta hace apenas unas horas me sentía culpable por ello, pero lo cierto es que es una decisión mutua. He intentado arreglarlo, pero has rechazado cualquier posible acercamiento. Te comprendo, incluso me atrevería decir que lo merezco, pero la estás cagando. No por no hablarme, que para serte sincera es lo que menos me preocupa. Lo que pasa es que no distingues entre las personas que compartimos en nuestra vida y yo. El problema lo tienes conmigo, entonces dime ¿por qué acaba pagandolo también el resto?
Es algo que no me incumbe. al fin y al cabo, es tu decisión. Pero me duele, es lo único que me duele. Pienso que todo esto no es necesario. Hemos vivido muchas cosas, buenas, bonitas, feas, malas. Pero hemos vivido, ¿acaso eso no es lo importante? Hemos hecho millones de cosas mal, como todo el mundo, pero nadie es culpable de nada. El que se enamora no lo puede controlar, es como una bestia interna que vive en un corazón y sale a la luz cuando se chocan nuestras pupilas. Quien enamora no tiene la culpa de ser la droga de la bestia. Pasó, te quise, me doliste, me jodiste y acabe jodiéndote. Puede que las cosas nunca puedan volver a ser lo que eran, tampoco quiero que vuelvan. Quiero empezar de cero contigo, tenemos que hacerlo. Por nosotros y por el resto. Tenemos que hacerlo porque el pasado no se borra, ni desaparece y si intentas huir siempre acaba cogiéndote.
Así que, aquí estoy. Curada y sana. Intentando no perder los papeles por saber que la distancia entre nosotros, se está convirtiendo en la distancia de nuestros mundos, que queramos o no: están unidos.
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