jueves, 24 de diciembre de 2015

Hoy puede ser que llueva.

Necesitarte para huir de toda esta mierda no está muy bien, porque no estás y si no estás, no sé dónde encontrarme. Suena toda tan repetitivo, que a veces siento que mi vida nunca avanza. Y lo siento porque es cierto, mi vida es un círculo y todos sus puntos acaban en ti, y eso que son infinitos. Bueno, ya ves que he vuelto a escribirte, aunque no directamente, estoy luchando conmigo misma para no hacerlo, sería tirar todo por lo que he estado esforzándome durante los últimos meses y ahora mismo no tengo fuerzas para nada más. Solo tengo fuerzas para huir, si es contigo mejor. No por lo que piensas, huiría contigo porque siempre haces desaparecer de mi mente todo lo negativo, simplemente por eso. Pero lo tenemos complicado, ha pasado un día desde la última vez que te vi, algo vuelve a fallar en mi interior. Algo que ya no puedo frenar, algo que ya no puedo negar. Un día me dije que toda esta pasión retenida iba a estallar. Si estalla, dará paso a todas las revoluciones existentes, todas ellas con un mismo fin: llegar a ti. Iba a decirte que no hacía falta que entendieras todo esto, que con que lo leyeses bastaba, pero tú entiendes todas y cada una de las palabras que escribo. Siempre lo has hecho, por eso nunca he dejado de hacerlo. Sabes de sobra que cuando empiezo a hablar de tu sonrisa es porque te echo muchísimo de menos, que cuando hablo de tus abrazos es porque estoy perdida y cuando hablo de tus manos es porque me haces falta, todo esto por una simple razón que me niego a creer: Te quiero.

Hace tiempo que no te lo digo. Hace tiempo que no me lo digo. Y es que joder, escuecen tanto esas dos palabras. Traen consigo demasiados baches y ya no quiero caer más. No hay más ciego que aquel que no quiere mirar, así que para qué mentirnos, es lo que siento y lo sé porque hoy me he despertado y he sabido que mi día iba a ser muy mierda y he empezado a echarte de menos. Luego, me he dado cuenta de que no te necesitaba, pero que quería que estuvieras aquí. A continuación, alguien me ha hablado para decirme que te echaba de menos y he sonreído un poco, estamos jodidas. Pero bueno, voy a intentar dejarte por hoy que empiezo a quedarme sin aire. Mi pensamiento no deja de dibujar tu sonrisa, mis manos sienten las tuyas y mi cuerpo se quedó en el último abrazo porque estuvo lleno de magia.


¿Qué me estás haciendo? Otra vez no, grandullón.

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