Ayer iba a escribir sobre lo equivocada que estaba al pensar
que después de ti no había nada. Hoy solo puedo escribir sobre el vacío que has
dejado. Ya ves, así son mis días desde que no estas. Sí, no; ya no, aún sí. Un
día estoy segura de que te has borrado de mi piel, estoy segura de que he
dejado de quererte, pues he dejado de pensarte. Pero entonces pasa, vienen
recuerdos, momentos y no los soporto. Me rompen y vuelvo a caer en la cuenta de
que me pueden gustarme diez e ilusionarme tres, pero siempre voy a querer a
uno. Y ese uno eres tú. No te vas por más que te eche, pero tampoco te quedas.
Aún que a veces me encantaría volver a tenerte cerca, lo pienso mejor y hay
veces que irse y dar un paso adelante es lo mejor.
La última vez que hable contigo, puse un punto y final. Me
negué a seguir queriéndote, a seguir jodiéndome. Pero hoy, vuelvo a pensar en mí,
en lo que soy. Y me miro al espejo y no me gusta lo que veo. Porque no me veo a
mí, veo a alguien que no sabe que es. Y eso duele más que no me quieras. Sabía
que pasaría. Que te olvidaría, que te irías, pero que te llevarías un pedazo de
mí. Y quiero que me lo devuelvas. O que vuelvas tú. No sé. Bueno no, no vengas.
Tú solo tráeme de vuelta.
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