- Me dijiste que sí. Sin pensarlo. Sin tomarte tu tiempo. Te salió,
tan natural. Que volví a creer que podría ser. Vale, sé que no tengo que
mentirme y creerme que podría ser. Pero que una respuesta así no se da si no
las has pensado antes. Y que me da igual el resto del mundo. Que yo te quiero a
ti y sé que podríamos ser felices. Sé que podría darte todo lo que tengo, que podría
acariciarte el pelo todas las noches, dormir apoyada en tu pecho y desayunar con mis pupilas clavadas en las tuyas. Sé que podría darte como mínimo, toda mi
vida. Sé que podríamos querernos como si no hubiera un mañana, como si solo existiésemos
tú y yo. Pero claro, no solo existimos nosotros y eso a veces se me olvida. Se
me olvida el por qué tú no me quieres, por qué tú y yo nunca estaremos juntos.
Se me olvida que soy yo la que te quiere. Se me olvida que a veces estar dispuesta a
todo por alguien, no es suficiente.
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