Lo mejor de todo, es que no sabes que es levantarse con el corazón
al diez mil por hora y que en una hora vacía, sin miradas, sin palabras… Sin
nada, las pulsaciones sean normales o incluso muy lentas. Esos cambios tan
repentinos hacen un vació en tu cuerpo y no son buenos. Pero no me puedo
quejar, porque los días que me levanto con desgana, con solo un ‘’buenas’’ por el pasillo, con tu voz esa de recién levantado, esa tan dulce; Haces que pase
de las desganas a las ganas. A las ganas de comerte a besos, así sin más.
Hoy,
me he levantado con ganas, pero el día se acaba y tengo un poco de desgana.
Hoy, te he visto poco y no me has hablado. Pero a pesar de eso, no me
puedo quejar. Porque unas de las ventajas de estar mirándote todo el rato es
que se cuando me miras. Y hoy, mientras te miraba, he visto como me mirabas de
reojo, aunque fuera durante un pequeño instante, lo has hecho.
Si tuviera que contar los días buenos y
malos contigo, sería difícil. Porque a veces haces de un día bueno lo haces uno menos
bueno, pero en cambio, otras veces haces de un día bueno uno perfecto. Y por
supuesto, sueles hacer los malos menos malos.
¿Cómo es que sin que estés en este
momento junto a mi puedo verte y puedo oírte? Bueno será que en estos momentos
estoy alimentándome de recuerdos tuyos, de tus manías, de tu voz, de tu mirada,
de tu sonrisa, de tus gestos, de tus manos suaves, que cuando las rozo aun que
solo sea durante un segundo, me hacen temblar. Pero creo que lo que más me
alimenta son los te quiero que te dije y de tu sonrisa como respuesta.A y también de los te quiero que me quedan por
decirte.
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