He tenido que borrar tu conversación de WhatsApp. No podía abrirlo y ver en primer plano mi mayor derrota, una más. A veces decido empezar de cero contigo y cuando ya es tarde me pregunto para qué. Para qué voy a darme una décima última oportunidad, porque sí, la oportunidad me la doy a mí para ver si puedo mirarte de otra forma distinta a este amor-odio que tengo. Es tu pasotismo, tu incomprensión ante no saber mi necesidad de sentir y contártelo. Ahora sé que nunca me entendiste y eso que fue lo único que siempre te pedí.
Es una pena porque te he querido mucho y muy bonito.
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