miércoles, 10 de diciembre de 2014

Un montón de cosas que para él no son nada.

Lo siento. Los siento mucho, pero tengo que hacerlo. No quiero que lo entiendas, ni que me perdones. Solo quiero que sepas porque lo hago. Por qué voy a besarte, por qué necesito hacerlo. No es complicado de entender. Te veo cada día, hablamos a escasos centímetros y siento como el corazón parece que se me vaya a salir. Te digo que te quiero y me miras con esos ojos, permaneces quieto, inmóvil, tragas saliva y medio sonríes; porque no sabes que hacer, ¿cómo contestar un te quiero a alguien que  no quieres? Me dices que no es posible y yo no puedo. No puedo simplemente quedarme quieta, porque lo único que quiero es que pase algo. Y necesito que pase algo, necesito sentirte mío, aunque sea por unos segundos. Necesito sentir que produzco algún efecto en ti.
Lo sé, sé las consecuencias. Sé que la que va a salir perdiendo soy yo, como siempre. Pero queramos o no, esto que tenemos va a perderse. Si me quedo quieta, no me lo voy a perdonar nunca. Entiendo que después de esto no quieras hablarme, ni mirarme, que no quieras saber de mí. Entiendo que quieras separarte. Pero necesito sentirte por una vez en mi vida. Necesito descubrir el sabor de tus labios y perderme por la curva de ellos. Necesito saber cómo es el paraíso que se esconde tras esa sonrisa. Te necesito como nunca a nadie en la vida. Tienes que saber que pase lo que pase, yo siempre voy a estar, siempre. Tan solo tendrás que decir mi nombre y yo volveré a caer. Siempre volveré a ti, a lo que fuimos, a lo que podríamos haber sido. Siempre volveré a soñarte y preguntarme que es lo que faltó, o más bien qué es lo que sobró. Tantas preguntas y ninguna de ellas con respuesta.
Yo te creo. Porque quiero creerte cada vez que me dices que no quieres verme mal. Pero yo te veo tan feliz, sin mí, hablando de ellos, y yo me siento tan… miserable. Y lo siento, siento que tengas que pasar por esto, causarte problemas y a veces, no entender que tú no quieres. Pero no puedo seguir así, necesito algo, algo para sentir que… para sentir que me sientes.
No quiero hacerte daño, pero sé que lo voy a hacer. Me pasa un poco como a ti, no quieres hacerme daño, pero me dices que me aguante y hablas de ella, casi tan bien como yo de ti. Sí, casi tan bien. Quizás me equivoco, pero creo que nadie puede querer a alguien tanto como yo a ti. Ni Julieta a Romeo, ni Melibea a Calisto, ni tú a ella.

Lo que duelo no es que no me quieras, lo que duele es que no lo aprecias. Podría enviarte 365 cartas al año, desearte las buenas noches cada día o decirte que te quiero antes de irme a casa, que tú eso jamás lo sentirías. Y duele. Saber que tienes las manos llenas de un montón de cosas para darle, un montón de cosas que para él no son nada.

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