Teníamos infinitas hojas para llenar, una historia que podría no tener fin. Podríamos haber tenido todo aquello que quisiésemos. Pero, que mala suerte que se le acabara la tinta al bolígrafo. Que mala suerte que no pudimos ni escribir la primera palabra. Sin principio y sin final. Fuimos, no se el que, pero fuimos. Fuimos algo, que ya no somos. No se si entiendes. Eramos tan poco, consumiéndose, que se a convertido en la nada.
Que todo lo que hice, fui por hacerte sonreír, fue por ti. Y lo sabes, sabes que te quiero y que cada día mas. Y que aunque no haya nada y aunque se que nunca lo habrá, te quiero. Que no cuesta entenderlo, es simple. Estar ahí, para todo. Que seas ese nadie, que todo el mundo quiere tener porque dicen que es perfecto. Perdona si te llamo amor. Es la costumbre de soñar.
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