Después de todo, se que
el factor común soy yo que la x de la ecuación soy yo, que me tengo que despejar, que tengo que apartarme. Pero luego
te veo y no me importa ser una ecuación sin solución.
Te pienso, te recuerdo y
te quiero. Y así todos los días. Soy la x de la ecuación, una ecuación que no
se
resolver y que a lo mejor, ojalá, no tenga solución. Si tu quieres
resolverme, si me quieres despejar, adelante. Solo te digo que por despejar una
x, no creo que las cosas cambien tanto…
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